El año 2026 se inicia con un presupuesto aprobado que se basa en datos cuestionables, incluyendo estimaciones del tipo de cambio y la inflación. La proyección oficial del Índice de Precios al Consumidor (IPC) para 2026 se sitúa en 10,1%, considerablemente por debajo de las expectativas de analistas y consultores, quienes anticipan cifras más altas.
En el cierre de 2025, la inflación acumulada alcanzaría 30,5%, superando la estimación gubernamental del 24,5% para el nuevo año. Además, el Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) del Banco Central prevé una inflación del 19,6% para 2026, un aumento respecto a las proyecciones anteriores.
Las reservas netas del BCRA se encuentran en un estado negativo de aproximadamente U$S 16.000 millones, lo que representa un desvío significativo respecto a la meta acordada con el FMI. Esta situación obliga al Gobierno a solicitar un nuevo waiver ante el organismo internacional debido a la necesidad inmediata de dólares para afrontar vencimientos de deuda que totalizan alrededor de U$S 4.700 millones en enero.
Se estima que en 2026 los pagos en moneda extranjera ascenderán a U$S 19.505 millones, mientras que otros $157.713.000 millones serán en pesos. Por otro lado, el Gobierno proyecta un crecimiento del 5,0% para 2026, aunque los pronósticos de entidades como el FMI son más conservadores.